Sheinbaum se desmorona en vivo: agradece a AMLO, canta “Macho Man” y niega el “narco-gobierno” que ya investigan en Washington
Sheinbaum agradece carta de López Obrador y defiende a Morena ante acusaciones de “narco-gobierno”
CDMX.- En menos de 24 horas, la presidenta Claudia Sheinbaum pasó de fingir autonomía a confesar en cadena nacional quién sigue mandando en Palacio Nacional. Este jueves 4 de junio, en su mañanera, agradeció “enormemente” la carta que Andrés Manuel López Obrador le envió desde Palenque el día anterior, donde el expresidente le da “apoyo sin condiciones” y exige “que regrese el otro Trump”. Ella no solo leyó el texto en pantalla: lo celebró como si fuera un salvavidas.
Y luego vino el circo. Para “desmentir” que la acosen por machismo, soltó la canción Macho Man de Village People y bailó torpemente mientras repetía que “nunca había ocurrido en México” que se hable de narco-gobierno. La ironía fue brutal: justo cuando Estados Unidos investiga a tres gobernadores de Morena —Rubén Rocha Moya (Sinaloa, ya con cargos formales en Nueva York), Alfonso Durazo (Sonora) y Américo Villarreal (Tamaulipas)— por presuntos nexos con el crimen organizado y contrabando de combustible, según reportes de Los Angeles Times y la Fiscalía de Nueva York. Visas canceladas, extradiciones pedidas y un expediente que crece.
Sheinbaum lo llamó “ofensiva de la ultraderecha” para influir en las elecciones de 2026 en EU y 2027 en México. La misma receta de siempre: víctima, conspiración y soberanía como escudo. Ni una sola palabra concreta sobre por qué tres gobernadores morenistas están en la mira de Washington. En cambio, agradeció a la UIF por recuperar bienes de Genaro García Luna —el de la administración de Calderón— como si eso borrara los escándalos propios.
El mensaje quedó clarísimo: el tándem AMLO-Sheinbaum no se rompe. Es un solo proyecto, una sola defensa y un solo miedo. Mientras el expresidente escribe desde Chiapas y la presidenta responde desde el Zócalo, Morena cierra filas para proteger a sus cuadros investigados. No es soberanía; es impunidad disfrazada de dignidad nacional.
La oposición no tardó en reaccionar. El coordinador del PRI en Diputados, Rubén Moreira, lo llamó “viejo metiche e irresponsable”. La senadora emecista Amalia García fue más directa: “El respeto al sexenio ajeno es la paz” y exigió investigar en México a Rocha e Inzunza y cumplir el tratado de extradición.
Sheinbaum dice sentirse “muy tranquila”. Su performance dice lo contrario. Cuando una presidenta necesita que su antecesor la rescate en público, cante para desviar y repita que “nunca había ocurrido”, es porque el piso se está moviendo. El narcoescándalo ya no es un rumor de la derecha: es un expediente que avanza en Estados Unidos. Y Morena, en vez de limpiar casa, prefiere victimizarse y cantar. México merece algo más serio que este show de negación.



