Sheinbaum se envuelve en la bandera del 5 de Mayo para proteger al narco y desafiar a Washington
Sheinbaum reivindica soberanía en el 5 de Mayo: “Ninguna potencia extranjera nos dirá cómo gobernarnos”
Puebla.- En la conmemoración de la Batalla de Puebla, Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta recurrieron al viejo truco del nacionalismo de utilería. “Ninguna potencia extranjera nos va a decir cómo nos gobernamos”, sentenció la presidenta. Armenta remató hablando de “unidad nacional” y criticando a quienes “celebran presiones extranjeras”.
Suena heroico. Hasta que se revisa la realidad: México sangra por el control territorial del crimen organizado, con gobernadores señalados por nexos con el narco y un gobierno federal que, en lugar de combatirlos con eficacia, los defiende con discursos de soberanía. El caso más reciente y escandaloso es el de Rubén Rocha Moya en Sinaloa, acusado por Estados Unidos, mientras Sheinbaum y Morena cierran filas.
La retórica de Sheinbaum es clara: cualquiera que critique o pida cuentas desde fuera (o desde dentro) es traidor, “revive la Conquista” o “odia al pueblo”. Olvida, convenientemente, que el verdadero agravio a la soberanía no son las notas diplomáticas de Washington, sino el hecho de que cárteles dicten de facto en regiones enteras, extorsionen, desaparezcan y asesinen con impunidad. Mientras tanto, el gobierno federal presume “abrazos, no balazos” reciclado y resultados que nadie en la calle percibe.
Este 5 de Mayo sirvió de cortina de humo para tapar la podredumbre interna. Hablar de “traiciones internas” mientras se protege a presuntos narco-gobernadores es cinismo puro. La historia de México está llena de resistencias, sí, pero también de gobernantes que usaron la bandera para esconder incompetencia y complicidades.
Sheinbaum no enfrenta una conspiración yanqui: enfrenta el espejo. Un país donde la soberanía se ha vuelto sinónimo de impunidad para los suyos. Y mientras siga priorizando lealtades de partido sobre resultados en seguridad, los discursos del 5 de Mayo sonarán cada vez más huecos, ridículos y peligrosos para México.



