Sheinbaum se hace bolas defendiendo a Andy: de “asunto personal” a “ataque a la soberanía” en un solo trago
La presidenta califica la medida de política e injerencista; periodista le cuestiona por qué se eleva a defensa de la soberanía
CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó este martes, en su mañanera, cualquier investigación en México contra Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, tras el retiro de su visa estadounidense. Insistió en que se trata de un tema político e injerencista, no de delincuencia, y que la Fiscalía General de la República no tiene elementos en su contra. “No porque Estados Unidos quite una visa vamos a abrir una investigación”, dijo, y agregó que hay “otros delincuentes o presuntos delincuentes” a los que no les han tocado el documento.
La periodista Dalila Escobar, de Proceso, le planteó la contradicción de frente: si es un asunto personal, ¿por qué el gobierno lo eleva a defensa de la soberanía? Sheinbaum respondió que involucra a “personas políticamente expuestas” y que Estados Unidos provoca un escándalo. Dalila le recordó el detalle que lo desmonta todo: quien hizo pública la revocación fue el propio Andy, con una carta de tres páginas dirigida a Donald Trump el 13 de agosto, acusando a Marco Rubio y Christopher Landau de actuar “al estilo hitleriano”. Ahí se trabó. “Ellos… el Departamento de Estado… la Embajada…”. La presidenta terminó admitiendo que publicar la carta fue decisión personal de Andy, pero insistió en que el fondo sí es político.
Mientras tanto, Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, subió la apuesta: calificó el retiro de la visa como parte de un intento de la “ultraderecha internacional” por intervenir en la vida política mexicana. Dijo que trasciende lo personal porque Andy es una figura del movimiento y “persona políticamente expuesta”.
El contexto no ayuda a la narrativa oficial. El nombre de López Beltrán aparece mencionado en testimonios de la carpeta de investigación contra los hermanos Farías Laguna —exmarinos señalados de encabezar una red de huachicol fiscal— por posibles facilitaciones en aduanas. La FGR, sin embargo, afirmó el 17 de agosto que no cuenta con datos de prueba suficientes para abrirle carpeta. Sheinbaum se aferró a eso para cerrar el tema.
Lo que queda en evidencia es el doble discurso: se convierte un acto migratorio individual —anunciado por el propio afectado— en bandera de soberanía, se niega cualquier revisión interna y se acusa de injerencia a quien revoca un permiso de entrada. Mientras tanto, el hijo del expresidente, aspirante a diputado por Tabasco, queda blindado por el aparato político que lo protege. La pregunta de Dalila sigue sin respuesta convincente: si era personal, ¿por qué tanto ruido oficial?



