Sheinbaum se refugia en un mini Fan Fest a modo para ver en TV Azteca México vs Sudáfrica
Mientras México inauguraba el Mundial ante Sudáfrica con victoria 2-0, Sheinbaum apareció en el Deportivo Hermanos Galeana, en la Gustavo A. Madero.
Análisis.— En un país donde el fútbol es casi religión nacional, Claudia Sheinbaum logró lo impensable: convertirse en la primera presidenta de México que, por miedo declarado a su propio pueblo, optó por esconderse en un Fan Fest a modo, en un barrio en lugar de dar la cara en el Estadio Ciudad de México o en el Zócalo. Y para rematar la ironía cósmica, lo hizo frente a una pantalla transmitiendo precisamente TV Azteca, la misma televisora a la que, apenas semanas antes, le había gritado a la nación desde la mañanera: “No vean TV Azteca”.
Mientras México inauguraba el Mundial ante Sudáfrica con victoria 2-0, Sheinbaum apareció en el Deportivo Hermanos Galeana, en la Gustavo A. Madero. No en el Azteca (donde donó su boleto VIP #00001 a una joven aficionada como gesto de “inclusión”), ni en el mega Fan Fest del Zócalo. Eligió un espacio más pequeño, más “íntimo”, con público filtrado/controlado por seguridad y un ambiente garantizado de aplausos. Acompañada por Clara Brugada, luciendo playera de la Selección con el 26 y su apellido, celebró los goles de Quiñones y Jiménez mientras la transmisión corría por TV Azteca.
El miedo como estrategia de gobernabilidad
Sheinbaum pasará a la historia no como la pionera valiente, sino como “la primera presidenta y primera jefa de Estado mujer anfitriona de un Mundial que se escondió por puro terror a ser rechazada”. Mientras Gustavo Díaz Ordaz (post-Tlatelolco) y Miguel de la Madrid (post-terremoto) aguantaron rechiflas en el Azteca, ella prefirió el refugio. No fue austeridad. Fue pánico ante las protestas de la CNTE, madres buscadoras, pañuelos blancos con la consigna “Saca el pañuelo, saca a Morena” y el riesgo real de abucheos durante el himno.
Un ambiente controlado para que nadie la abuchee, en una sede mucho más pequeña y con un público filtrado, con una escasa asistencia de unas 3 mil personas. Y lejos de la multitud que se dio cita en el Zócalo, donde el descontento contra el gobierno y contra Sheinbaum era palpables.
La ironía TV Azteca: de enemigo público a pantalla oficial
Recordemos el 25 de mayo de 2026. En plena mañanera, Sheinbaum lanzó su fatwa mediática: “No vean TV Azteca”, acusándola de mentiras y ligándola a Ricardo Salinas Pliego. Al día siguiente tuvo que matizar que era “opinión personal”, no censura. Hoy, la misma señal que supuestamente envenena mentes fue la que proyectaron en el Fan Fest presidencial.
Mientras ella criticaba a Salinas, este último sí tuvo los “pantalones” de ir al Azteca, exponiéndose a posibles rechiflas. La presidenta dejó un vacío simbólico… y el dueño de TV Azteca lo llenó. Autogol histórico.
Lo que realmente revela
Este episodio no es solo anécdota futbolera. Es síntoma. Revela una líder que solo se siente cómoda donde le garantizan ovación. Que prefiere un deportivo de barrio controlado antes que enfrentar al pueblo en su máxima expresión pasional. Que dice “estar con la gente” pero selecciona cuidadosamente qué gente. Que pide a los mexicanos no ver cierta televisora… y luego se sienta frente a ella en un entorno seguro.
Un verdadero presidente o presidenta gobierna para todos los mexicanos, no solo para los que corean su nombre. Da la cara aunque duela. Sheinbaum, en cambio, elige el aplauso prefabricado. Y lo hace bajo la señal de su supuesto archienemigo mediático.
México merecía una presidenta que entrara al Azteca, aguantara lo que viniera y representara al país entero. En su lugar, tenemos a una que se refugia en Galeana, ve TV Azteca y celebra goles en bucle de “ambiente controlado”.
El Mundial apenas empieza. Pero el partido de la legitimidad ya dejó clara una cosa: Sheinbaum no teme al balón. Teme a los mexicanos.



