"Sheinbaum tiene miedo al narco, hay que hacer algo con México", insiste Trump; Claudia rechaza cualquier injerencia
Esta narrativa no es nueva: Trump ha repetido que México debe “unirse” para combatir el flujo de drogas, particularmente el fentanilo.
Washington/México.— En el contexto marcado por la reciente operación militar estadounidense en Venezuela que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su retórica contra México, acusando a los cárteles del narcotráfico de “controlar” el país y sugiriendo que su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, actúa con “miedo” ante ellos. Estas declaraciones, realizadas en entrevistas con Fox News y a bordo del Air Force One, no solo reviven tensiones históricas en la relación bilateral, sino que plantean interrogantes sobre la soberanía mexicana y el riesgo de una escalada unilateral similar a la vista en Caracas. Críticos ven en estas palabras un patrón de intervencionismo que podría socavar la diplomacia, priorizando la agenda interna de Trump sobre el respeto al derecho internacional.
Trump, quien celebró la “Operación Absolute Resolve” en Venezuela como un golpe contra el “narcoterrorismo”, vinculó directamente el éxito de esa incursión –que involucró ataques aéreos y fuerzas especiales, resultando en la detención de Maduro y su esposa Cilia Flores– con la necesidad de “hacer algo con México”. En su entrevista con Fox News el sábado 3 de enero, el presidente estadounidense describió a Sheinbaum como “una buena mujer” y “una persona estupenda”, pero insistió en que “los cárteles son los que gobiernan México, no ella”. Añadió que “ella les tiene miedo a los cárteles”, revelando que en múltiples conversaciones le ha ofrecido el envío de tropas estadounidenses para “acabar con ellos”, propuestas que Sheinbaum ha declinado repetidamente con un “No, no, por favor, señor presidente, no”.
Esta narrativa no es nueva: Trump ha repetido que México debe “unirse” para combatir el flujo de drogas, particularmente el fentanilo, que según él causa “300 mil muertes” anuales en EE.UU., principalmente a través de la frontera sur, aunque también menciona contribuciones desde Canadá. “México tiene que unirse porque están inundando México y vamos a tener que hacer algo. Nos encantaría que México lo hiciera, son capaces de hacerlo”, afirmó en el Air Force One el domingo. Sin embargo, esta insistencia plantea un doble estándar crítico: mientras Trump exige acción mexicana, ignora el rol de EE.UU. en el tráfico de armas hacia el sur –más de 200 mil armas ilegales cruzan anualmente la frontera, según informes de la ATF– y la demanda interna de drogas en su propio país, que alimenta el ciclo de violencia. Además, la designación en febrero de 2025 de seis cárteles mexicanos (Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Golfo, Noreste, Nueva Familia Michoacana y Cárteles Unidos) como “Organizaciones Terroristas Extranjeras” por parte de Washington ya habilita sanciones y operaciones letales, lo que podría servir de pretexto para acciones más agresivas sin consentimiento mexicano.
Desde Tula, Hidalgo, donde supervisaba obras en la refinería Miguel Hidalgo, la presidenta Sheinbaum respondió con firmeza, rechazando cualquier insinuación de intervención militar como “no es una opción”. “Ya saben ellos que esa no es una opción para nosotros, pero que estamos colaborando”, declaró, enfatizando una “responsabilidad compartida” en la seguridad binacional. Sheinbaum condenó la acción en Venezuela como una violación al derecho internacional, comparándola con la invasión de Panamá en 1989, y reiteró que México no aceptará “injerencias externas”, alineándose con la Doctrina Estrada y la Carta de la ONU. “Colaboración sí, subordinación no”, ha sido su mantra, destacando que EE.UU. debe combatir su propia delincuencia organizada y detener el flujo de armas hacia México.
Esta respuesta no solo defiende la soberanía, sino que expone las asimetrías en la relación: mientras Trump pinta a México como un estado fallido controlado por cárteles, ignora avances en la estrategia de seguridad mexicana, como la reducción de homicidios en un 15% desde 2024 según datos oficiales, y el impacto económico del T-MEC, que podría verse amenazado por una escalada. Analistas como el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien calificó la intervención en Venezuela como “tiranía mundial”, y gobernadores de Morena que se unieron a la condena, ven en las palabras de Trump un intento de distracción de problemas internos estadounidenses, como la crisis de opioides. México, junto con países iberoamericanos, ha llamado a resolver la crisis venezolana sin injerencias, priorizando el multilateralismo.
La captura de Maduro, acusado por EE.UU. de liderar un “narcogobierno” con una recompensa de 50 millones de dólares, podría marcar un precedente peligroso. Si Trump interpreta el rechazo mexicano como debilidad, ¿seguirá una operación similar en territorio soberano? Por ahora, la relación bilateral se mantiene en un delicado equilibrio, con Sheinbaum confirmando que no hay cambios en la política exterior y reportes de mexicanos en Venezuela ilesos. Sin embargo, el futuro depende de si Washington respeta las fronteras o opta por el unilateralismo que tanto critica en otros.



