CDMX.— La presidenta Claudia Sheinbaum acusó a la DEA de manejarse con un doble discurso hacia México: por un lado, reconoce a Omar García Harfuch como un aliado confiable, y por otro, mantiene acusaciones de narcovínculos contra la clase política mexicana.
“Unas veces dicen un tema y otras veces dicen otro tema”, lanzó la mandataria en la mañanera de este martes, al ser cuestionada sobre la participación de su secretario de Seguridad en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, IDEC, en Buenos Aires.
En Argentina, el director de la DEA, Terry Cole, presentó a Harfuch como un “socio de confianza” y “buen amigo de Estados Unidos”, en un foro con más de 100 países donde el secretario expuso la Estrategia Nacional de Seguridad y los resultados en reducción de homicidios.
Sheinbaum reconoció que a Harfuch “le fue muy bien”, pero cuestionó la contradicción de fondo.
La presidenta reveló que en un inicio había considerado no enviar a Harfuch, precisamente por la desconfianza histórica hacia la agencia. La decisión final se tomó en el Gabinete de Seguridad, donde por unanimidad se acordó que era importante que México contara su propia narrativa para frenar noticias falsas.
Para Sheinbaum, el quiebre con la DEA tiene fecha: la detención del general Salvador Cienfuegos en 2020, sin sustento y como ejemplo de la intromisión que, dijo, se permitió en el sexenio de Felipe Calderón.
De ahí que insistió en que la relación actual con Washington solo puede funcionar bajo cuatro principios: defensa de la soberanía, cooperación sin subordinación, responsabilidad compartida y respeto mutuo.
“Cooperación sí, subordinación no. Compartimos información, no recibimos órdenes”, resumió.



