Sheinbaum vive en otro México: “Todos los indicadores son buenos”… mientras Moody’s la pone a un paso del precipicio
Sheinbaum presume “todos los indicadores son buenos” mientras Moody’s degrada la calificación de México
CDMX.- En la mañanera de este 28 de mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a presumir que “no hay ningún indicador económico que diga que México está mal” y que “todos son muy buenos”. La frase, repetida con la misma sonrisa ensayada de siempre, suena a desconexión total con la realidad.
El problema no es que no existan datos positivos. Hay récord de Inversión Extranjera Directa en el primer trimestre, desempleo en 2.5% y cierta baja en inflación. Pero presentarlos como una foto idílica es, en el mejor de los casos, cinismo. En el peor, una mentira descarada.
Moody’s acaba de bajar la calificación crediticia de México a Baa3, a un paso del grado especulativo. La razón: déficits fiscales que se mantienen por encima del 4% del PIB, rigidez del gasto, apoyo a Pemex y un debilitamiento fiscal que la agencia ve sostenido. No es “solidez”, como presume Palacio. Es riesgo creciente.
El comercio con Estados Unidos supera los 2,390 millones de dólares diarios. Es una relación vital. Sin embargo, tensiones con Trump y declaraciones ideológicas innecesarias la ponen en la cuerda floja. Un descuido puede costar caro.
En el terreno social, la cosa es peor. Ariadna Montiel, ahora dirigente nacional de Morena y exsecretaria del Bienestar, enfrenta denuncias formales por presuntos desvíos y anomalías por más de 6,000 millones de pesos en programas sociales. Dinero de los más pobres que, según auditorías y una diputada del propio partido, no se comprueba. Mientras tanto, los hospitales siguen sin medicinas y la pobreza se maquilla con cifras.
Y luego está la sangre. El gobierno celebra bajas en homicidios dolosos, pero las personas desaparecidas siguen aumentando (cifras oficiales superan las 110 mil y siguen subiendo). Las fosas clandestinas y las madres buscadoras cuentan otra historia: la de un país que se desangra mientras en Palacio se celebra con gráficos bonitos.
Sheinbaum no gobierna sobre un paraíso de indicadores. Gobierna sobre un México real donde la fiscalía se pudre, la violencia se esconde bajo alfombras estadísticas y la corrupción en programas sociales sigue impune. Decir que “todo va bien” no es optimismo. Es insulto a la inteligencia de quien paga la luz, el gas y el miedo diario.
La desconexión ya no da para más. México merece menos mentiras maquilladas y más verdad.



