Sheinbaum y el Castillo de los privilegios: “solo pasé a saludar” mientras el patrimonio se alquila por un millón
Sheinbaum: “Solo pasé a saludar” en la cena de gala de la FIFA en Chapultepec
CDMX.- En la mañanera del 18 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó ante la periodista Reyna Ramírez que la FIFA rentó el Castillo de Chapultepec por más de un millón de pesos para una cena de gala previa al Mundial 2026. Según su versión, solo acudió a leer un mensaje de bienvenida (“bienvenidos al mejor país del mundo”), no se quedó a cenar y el recinto “se renta desde hace mucho tiempo” para eventos. Algunos gobernadores y directivos del organismo participaron.
El problema es que el sitio oficial del Museo Nacional de Historia (administrado por el INAH) prohíbe expresamente eventos sociales o empresariales: solo se permiten los de carácter cultural, académico o científico. Esa norma choca de frente con la afirmación presidencial y con el carácter de la velada —una cena exclusiva con invitados de élite—, lo que plantea dudas serias sobre la autorización real y el destino del dinero.
Lo más grave no es solo la posible irregularidad administrativa, sino la hipocresía de una mandataria que predica austeridad republicana y cercanía con “el pueblo”, pero prioriza codearse con la cúpula internacional del fútbol en un recinto histórico mientras esquiva la inauguración del Mundial en el estadio por temor a abucheos. Tratar el patrimonio nacional como un salón de fiestas para quien pueda pagar un millón de pesos no es “rentar”, es erosionar la protección legal de un bien inalienable de todos los mexicanos. La falta de transparencia del INAH y la Secretaría de Cultura sobre este caso concreto solo alimenta la percepción de que las reglas aplican según el invitado.




