Sheinbaum y Maru Campos en el centro de la polémica: “La busqué y no estaba en la oficina”
Sheinbaum: “La busqué y no estaba en la oficina”
CDMX.- En su conferencia de este 23 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum admitió que intentó contactar a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, tras el operativo en el que murieron dos agentes estadounidenses y uno estatal, pero “no la encontró en la oficina”. Según sus palabras, la “principal falla” fue del gobierno estatal por solicitar colaboración de EE.UU. para desmantelar un narcolaboratorio, y el PT exigió aclaraciones por supuesta violación a la soberanía.
El mensaje es claro y preocupante: mientras el crimen organizado opera con impunidad en gran parte del país, el gobierno federal se indigna más por un operativo exitoso contra un laboratorio de drogas que por los miles de muertos y desaparecidos que deja la violencia. Sheinbaum prioriza la narrativa de “soberanía” y culpa a la oposición (Chihuahua no es de Morena), en lugar de asumir que la falta de resultados federales obliga a los estados a buscar ayuda externa. La reunión anunciada entre Campos y el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, solo subraya la improvisación y la tensión interna.
Esta reacción revela la fragilidad del proyecto de la 4T: una presidenta que parece no enterarse de operativos relevantes, que justifica la inacción federal y que permite que aliados como el PT defiendan, en los hechos, el statu quo del narco. En vez de celebrar el golpe al crimen —por doloroso que haya sido el saldo—, el oficialismo prefiere victimizarse y atacar a quien sí enfrenta el problema. México no necesita más excusas ni discursos huecos de soberanía; necesita un gobierno que controle el territorio y no que lo ceda de facto. La soberanía real se defiende con resultados, no con pretextos.




