Tabasco.- José Ramiro López Obrador, hermano de Andrés Manuel López Obrador y secretario de Gobierno de Tabasco, salió a defender a su sobrino Andrés Manuel “Andy” López Beltrán. Rechazó las acusaciones de presunto huachicol fiscal y afirmó que “no hay pruebas”. Si las hay, dijo, que las presenten ante las fiscalías. Cuando le preguntaron si esperaba más ataques contra la familia, respondió con tono casi desafiante: “¡Uh, no! Si todavía estamos empezando”.
El contexto no es menor. Andy ha sido mencionado en testimonios dentro de la causa penal contra los hermanos Farías Laguna por contrabando de combustibles, según reportes basados en documentos judiciales. La Fiscalía General de la República ha aclarado que esas menciones no tienen fuerza legal suficiente para abrir una investigación formal en su contra, y el propio Andy ha negado cualquier vínculo con Amílcar Olán o redes de huachicol, calificándolo de campaña de desprestigio. Mientras tanto, siguen cayendo operadores y exmandos navales ligados a la red.
La respuesta del tío no aclara nada y, en cambio, revela el patrón familiar: negar, exigir pruebas que según ellos no existen y minimizar lo que viene. Decir “si todavía estamos empezando” suena menos a defensa jurídica y más a advertencia de que la presión apenas arranca. Cuando los testimonios ya circulan en expedientes y la visa estadounidense de Andy fue revocada por autoridades de ese país, la estrategia de “no hay pruebas” se vuelve cada vez más frágil.



