Sinaloa.- El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, rompió su silencio habitual con una admisión que suena a derrota: “Efectivamente, no hemos mejorado”, reconoció tras un junio de 2025 que marcó el mes más violento del estado, con 210 homicidios y el macabro hallazgo de 20 cuerpos, incluyendo cuatro decapitados colgados de un puente en Culiacán. La confesión, choca con sus declaraciones previas de octubre de 2024, donde insistía en que los medios exageraban la crisis.
El trasfondo es alarmante. Desde hace nueve meses, un enfrentamiento entre las facciones del Cártel de Sinaloa, La Mayiza y La Chapiza, por el control del narcotráfico ha desatado el caos, con indicios recientes, de una posible alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación. A pesar de la supuesta “suficiente presencia de seguridad” que Rocha Moya defiende, el 6 de junio se registraron 14 homicidios en un solo día, un dato que desmiente su optimismo y pone en duda su estrategia.
Estudios serios, como los publicados en el Journal of Latin American Studies (2023), señalan que estos picos de violencia suelen reflejar negación política o corrupción. La presión de Estados Unidos por el combate al fentanilo, según advertencias recientes de la DEA, añade otro frente a un gobernador que parece más resignado que resolutivo. ¿Es esta confesión un paso hacia la acción o la admisión de una derrota inevitable?



