¿Soberanía herida o cortina de humo? El Mayo, el FBI y la incómoda verdad que el gobierno no quiere ver
“¡¿Quién carajos mintió?!”: Sheinbaum estalla contra EU y acusa a Ken Salazar por el robo del Mayo Zambada
CDMX.- Claudia Sheinbaum salió este martes a exigir explicaciones a Estados Unidos por la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en julio de 2024. Según ella y su cancillería, el FBI participó en un operativo que incluyó un avión con matrícula clonada, un secuestro orquestado por Joaquín Guzmán López (hijo del Chapo) y una violación flagrante a la soberanía mexicana. “¿Quién mintió?”, preguntó la presidenta, señalando directamente al exembajador Ken Salazar.
El problema es que los hechos ya están bastante claros, y no precisamente gracias al gobierno. El propio fiscal Alejandro Gertz Manero lo explicó en una conferencia con Sheinbaum presente: Guzmán López traicionó y secuestró al Mayo, lo subió a una aeronave sin transpondedor operativo y lo sacó del país. Eso fue hace dos años. Hoy, de repente, el Ejecutivo actúa como si acabara de enterarse por un reportaje.
Periodistas como Luis Chaparro, de Pie de Nota, han documentado la participación estadounidense con detalles consistentes: el FBI operó porque, al parecer, no confía en las autoridades mexicanas para entregar a capos. Y no es paranoia gringa: el propio Mayo, en una carta, coincide con la versión del secuestro. Un narco resultando más creíble que el gobierno federal. Estamos jodidos, como dijo Chaparro.
Esta indignación selectiva huele a distracción pura. Mientras Sheinbaum y Morena claman por “justicia y verdad” en el caso Mayo, callan sobre los evidentes vínculos de gobernadores como Rubén Rocha Moya con el cártel de Sinaloa, las masacres diarias, los más de 136 mil desaparecidos o la incapacidad crónica para controlar el espacio aéreo. Un avión clonado entra y sale, y nadie se entera… hasta que conviene politizarlo.
Exigir cuentas a Washington por “violar la soberanía” mientras se protege (o al menos se tolera) a socios incómodos del narco es cinismo de alto vuelo. Estados Unidos no confía en este gobierno por algo: los operativos unilaterales ocurren precisamente porque detectan que aquí hay filtraciones, pactos o simple incompetencia. Defender la “carta de la ONU” y la Constitución cuando les conviene, pero ignorarlas en temas internos como la militarización o la impunidad, es puro teatro.
Sheinbaum no está defendiendo a México. Está defendiendo un relato que se desmorona. Dos años después, con el Mayo en una cárcel gringa y el cártel fracturado, el gobierno mexicano sigue sin respuestas reales a los mexicanos de a pie: ¿por qué no lo detuvieron aquí? ¿Quiénes lo protegían? ¿Cuántos más operan con impunidad?
La soberanía no se defiende con berrinches diplomáticos ni cortinas de humo. Se defiende capturando narcos, controlando el territorio y dejando de simular que el problema siempre es culpa de los de afuera. Mientras eso no pase, seguiremos viendo cómo Washington hace el trabajo sucio que Palacio Nacional evita. Y sí, estamos jodidos. Pero no por el FBI.



