Sombras en el Senado: La controversia por la secretaria 'Invisible' de Noroña
Colaboradores no registrados en nómina del Senado generan dudas sobre transparencia, entre ellos destaca Paola Becerra, quien ejerció públicamente como secretaria particular de Noroña
CDMX.- En medio de las promesas de austeridad y transparencia que caracterizan al gobierno de la 4T, un viejo escándalo resurge con fuerza en redes sociales. Paola Becerra, señalada como secretaria particular del senador Gerardo Fernández Noroña, ha sido acusada de operar sin registro oficial en la nómina del Senado mexicano, según una investigación de Imagen Noticias difundida en agosto de 2025. El reportaje reveló que al menos cuatro colaboradores de Noroña, incluyendo a Becerra, no aparecían en los listados de empleados ni asesores, generando dudas sobre el uso de recursos públicos y posibles nóminas paralelas. Esta situación se agrava por el gasto mensual que supera el millón de pesos en el equipo del senador, contrastando con los principios de rendición de cuentas que promueve Morena.
Becerra, quien se presenta en X como egresada de instituciones como el ITAM y el CIDE, respondió directamente al tuitero José Díaz Machuca aclarando que laboró de octubre de 2024 a septiembre de 2025 y ya no es servidora pública. Sin embargo, esto no disipa las interrogantes: durante su periodo, su nombre no figuraba en los registros transparentes del Senado, donde la secretaria oficial es María Guadalupe Arista Sánchez. Búsquedas en la Plataforma Nacional de Transparencia, confirmadas por periodistas como Leticia Robles de la Rosa, respaldan estas irregularidades, alimentando críticas sobre favoritismos y falta de control en la Cámara Alta.
Críticamente, este caso ilustra las fisuras en un sistema que presume combatir la corrupción, pero permite sombras en su operación diaria. Mientras Noroña acumula polémicas –desde viajes cuestionados hasta contradicciones en su estilo de vida–, figuras como Becerra encarnan el dilema entre lealtades personales y obligaciones públicas. Sin respuestas claras del Senado, el debate en X se intensifica, recordándonos que la verdadera transformación exige más que discursos: exige hechos verificables.




