CDMX.- El senador del Verde por Chiapas, Luis Armando Melgar Bravo, salió al paso de los micrófonos y no se anduvo con eufemismos: Andrés Manuel “Andy” López Beltrán y el empresario tabasqueño Amílcar Olán, dijo, “son un par de mafiosos”. Acusó que la presunta corrupción en obras como el Tren Maya y Dos Bocas “está a la vista de todos”, habló de negocios turbios en Tabasco y exigió a la FGR una investigación a fondo. No es un opositor de trinchera: Melgar milita en el partido que sostiene la mayoría de Morena. Cuando un aliado usa esa palabra, no es ruido de redes: es una grieta dentro de la propia coalición.
El contexto no nació ayer. Olán aparece en reportajes como amigo y operador cercano de Andy y de Gonzalo “Bobby” López Beltrán; sus empresas han sido ligadas al balasto del Tren Maya y del Interoceánico, a contratos de medicamentos y a Portacelis Gas and Oil, firma por la que Hacienda pidió a la FGR acción penal por un presunto daño fiscal de más de 834 millones de pesos en pedimentos de combustible con información falsa. Latinus difundió audios de 2023 en los que Amílcar y su hermano Luis Alberto hablan de contactos con Iván Cazarín Molina, “El Tanque”, señalado como operador del CJNG. Nada de eso es sentencia. Pero tampoco es rumor de cantina: son documentos del SAT, carpetas, grabaciones y declaraciones públicas. Lo que sí está documentado es la respuesta oficial: el 17 de agosto la FGR dijo que no tenía “datos de prueba con la fuerza legal necesaria” para indagar a Andy por hidrocarburos; Sheinbaum, el 2 de septiembre, se limitó a que Hacienda y Anticorrupción “tienen información” sobre Olán y que “todo se investiga”.
La dureza de Melgar sirve, sobre todo, para medir la cobardía institucional. Un senador del partido satélite puede vociferar “mafiosos” frente a las cámaras; la Fiscalía, con la carpeta en la mano y la solicitud de Hacienda sobre la mesa, se esconde detrás de un comunicado. Si las pruebas “están a la vista”, como dice Melgar, lo indecente no es el adjetivo: es que el Estado las vea, las nombre y no las judicialice. El Verde ha votado con Morena el grueso de la agenda y ahora un legisladora suelta la frase que el gobierno no se atreve a convertir en expediente. Mientras Andy no tenga una imputación formal y Olán siga siendo el fusible perfecto, el espectáculo de la denuncia aliada no limpia nada: solo confirma que en este círculo el grito llega antes que la orden de aprehensión.
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