T-MEC hasta 2036 con revisiones anuales: la derrota que Ebrard y Sheinbaum intentan vender como triunfo
EE.UU. rechaza extender el T-MEC a 16 años más y impone revisiones anuales hasta 2036
CDMX.- Marcelo Ebrard salió ayer a presumir que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) “sigue vigente” hasta 2036 y que la primera revisión formal con Washington será el 20 de julio. Lo presentó como si México hubiera ganado algo. No lo hizo. Estados Unidos rechazó de plano la extensión de 16 años que buscaba el gobierno de Claudia Sheinbaum y optó por revisiones anuales durante la próxima década. Eso no es estabilidad: es un chequeo constante con derecho a cambiar las reglas cada 12 meses.
El T-MEC, vigente desde julio de 2020, tiene una cláusula de caducidad automática en 2036 a menos que las tres partes acuerden renovarlo por otro periodo igual. México y Canadá querían blindar el acuerdo a largo plazo. Washington, bajo la administración Trump, dijo que no. Prefiere evaluar año con año por el déficit comercial y otros temas pendientes. Ebrard lo minimizó: “el mercado ya lo tenía descontado”, “somos su principal cliente”. Son excusas de quien no logró lo que prometió.
La realidad es más dura. La incertidumbre que genera una revisión anual frena la inversión privada de largo plazo, especialmente la nearshoring que tanto presume el gobierno. Banamex ya advirtió que este esquema seguirá limitando el crecimiento potencial de la economía mexicana. Las empresas no planean con reglas que pueden cambiar cada año. Eso no lo arregla presumir que el 80 % de las exportaciones mexicanas a EE.UU. siguen sin aranceles: esa era la situación antes y sigue siendo la misma solo porque nadie ha activado todavía la salida del tratado.
El trasfondo es político y lo saben todos. La pérdida de credibilidad de México ante Washington no nació de la nada. La reforma judicial que politizó los tribunales, la percepción de que el gobierno protege a figuras vinculadas al crimen organizado y la erosión sistemática del Estado de derecho han reducido el margen de negociación. Cuando un socio comercial duda de tu capacidad para cumplir compromisos y mantener certidumbre jurídica, no te dan prórrogas de 16 años: te ponen bajo vigilancia permanente.
Ebrard y Sheinbaum pueden seguir diciendo que “quedamos en buenos términos” y que “no hay prisa”. Es pura retórica para consumo interno. La verdad es que México salió de esa reunión con menos certidumbre de la que tenía antes y con la economía más expuesta a los vaivenes de la política estadounidense. Celebrarlo como victoria es, sencillamente, no entender lo que está en juego.



