CDMX.- La presidenta del INE, Guadalupe Taddei, entregó su declaración patrimonial más reciente y ahí sí pone negro sobre blanco que percibe más de 3 millones 218 mil pesos al año. Lo que no pone es nada de su casa: ni valor, ni metros cuadrados, ni ubicación. Todo el rubro de bienes inmuebles e inversiones aparece tachado. El periodista Jorge García Orozco tuvo que pelear el documento y ahora prepara un recurso para que dejen de esconder lo básico.
Ese sueldo —alrededor de 260 mil pesos mensuales, según lo que ella misma reporta— queda muy por encima de los 134 mil que cobra la presidenta Sheinbaum. El INE lleva años vendiendo la idea de un organismo renovado y austero; en los hechos, su titular cobra como consejera de lujo y trata su patrimonio como secreto de Estado. La misma institución que exige cuentas a partidos y candidatos se niega a decir cuántos metros tiene la vivienda de quien la dirige.
No es un detalle menor. Si la encargada de vigilar las reglas electorales oculta lo más elemental de su declaración, el mensaje es claro: la transparencia aplica para los demás. El INE de Taddei predica con el ejemplo invertido.






