CDMX.- Guadalupe Taddei ofreció un mensaje a medios el 21 de octubre para presentar un portal de transparencia y, de paso, reaccionar a las investigaciones de Reforma. Dijo que las personas señaladas “ya no laboran” en el Instituto, negó que Jonathan Navarrete Torres haya sido su chofer personal (“Jamás fue mi chofer”) y aseguró que el caso ya está en manos del Órgano Interno de Control por posibles omisiones en declaraciones. Luego se retiró sin contestar una sola pregunta de los reporteros.
Esa negativa no es un detalle menor. El reportaje previo ya documentó que Navarrete, contratado en abril de 2025 con sueldo de más de 45 mil pesos y nivel de jefe de departamento, figura desde 2023 como apoderado de Corporativo Zeg, proveedor de materiales electorales investigado por la UIF (cuentas congeladas), la ASF y la Cofece. Personal del INE lo describe como un “chofer fantasma” que nadie ve. Decir ahora que “ya no están” no borra el conflicto de interés que existió, la omisión en la declaración patrimonial ni el hecho de que el vínculo empresarial se ocultó. Taddei ya había salido a negar la relación laboral personal y a confirmar que no laboran actualmente; por eso evitó el interrogatorio: no tenía más margen de maniobra que el que ya había usado.
Un árbitro electoral que presenta un portal de transparencia y al mismo tiempo huye de las preguntas sobre los contratos, los choferes y los proveedores vinculados a su oficina no genera confianza. El mensaje quedó claro: la presidenta del INE prefiere controlar el relato que someterse al escrutinio que ella misma dice defender.
Discusión sobre este post
Sin posts



