Techos que se derrumban y trabajadores que gritan “no somos mentirosos”: la realidad que desmiente el discurso oficial de salud
Techos que se derrumban en hospitales públicos: la brecha entre el discurso oficial y la realidad
Veracruz / Oaxaca.- En el Hospital Infantil de Veracruz, parte del plafón del quinto piso —en el área de oncología y pacientes aislados— se desprendió esta semana. Madres de niños con cáncer lo denunciaron públicamente, justo después de exhibir que las “nuevas” sábanas y batas que les entregaron estaban en pésimas condiciones. La gobernadora Rocío Nahle no ha dicho una palabra. En paralelo, en el Hospital General Dr. Aurelio Valdivieso de Oaxaca, enfermeras, camilleros y personal administrativo grabaron videos gritando “¡No somos mentirosos!” contra un comunicado del IMSS-Bienestar que calificaba de falsas las quejas por falta de insumos y materiales básicos.
Ambos casos ocurren mientras la presidenta Claudia Sheinbaum y funcionarios de Morena insisten en mañaneras y declaraciones que el sistema de salud está mejorando, que hay “mentiras” de la oposición y que el país avanza hacia un servicio universal con tecnología de punta. La brecha es brutal: en un lado, discursos de hospitales modernos, expedientes digitales y equipos con inteligencia artificial; en el otro, infraestructura que se cae a pedazos y personal que no tiene lo mínimo para atender pacientes.
Esto no es un “ataque” ni un caso aislado. Es la consecuencia directa de años de federalización del sistema de salud bajo la Cuarta Transformación: recursos que no llegan, mantenimiento que no existe y una dirigencia que prefiere negar la evidencia antes que asumir responsabilidad. Cuando se cae el techo sobre niños con cáncer y los trabajadores tienen que gritar para que no los llamen mentirosos, ya no hay narrativa que salve el fracaso. Solo queda la negligencia.



