Terror en el “oro verde”: Jornaleros se tiran al suelo mientras el narco dicta la ley en Michoacán
Jornaleros atrapados en balacera en huerta de aguacates en Charapan, Michoacán
Charapan, Michoacán.- En Charapan, corazón de la Meseta Purépecha y zona clave de producción de aguacate en Michoacán, un grupo de jornaleros quedó atrapado este lunes 18 de mayo en medio de un enfrentamiento armado dentro de una huerta de aguacates. Los videos, grabados por los propios trabajadores, son desgarradores: ráfagas de armas de grueso calibre, gente tirándose pecho a tierra entre los árboles, herramientas abandonadas y pánico puro. No es una película. Es la realidad cotidiana de quienes intentan ganarse el pan en una de las regiones más ricas del país.
Los trabajadores se refugiaron como pudieron mientras las balas cruzaban. Horas después, el gobierno municipal de Charapan emitió un comunicado lacónico: “Ya damos seguimiento junto con fuerzas de los tres niveles de gobierno”. Palabras vacías. Porque al mismo tiempo se reportaron bloqueos carreteros en Tangancícuaro y vehículos incendiados. Comercios cerrados, escuelas suspendidas. Pánico total.
Esto no es un hecho aislado. La violencia en la franja aguacatera de Michoacán lleva años siendo crónica: disputas entre grupos criminales por el control de huertas, extorsiones, cobro de piso y exportación ilegal. El aguacate es el “oro verde” que genera miles de millones de dólares al año, pero también sangre y balas. Y el Estado, una vez más, llega tarde, con comunicados y operativos de relumbrón que no resuelven nada.
Mientras los jornaleros —los de siempre, los que no tienen escolta ni blindaje— se esconden entre los árboles para no morir, las autoridades “dan seguimiento”. ¿Hasta cuándo? La pacificación prometida es un espejismo. El narco no solo no se ha ido: sigue marcando el ritmo en el campo michoacano. Y los que pagan el precio son los de abajo. Otra vez.




