CDMX.- La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) mantiene para este lunes 26 de octubre movilizaciones en 25 estados y la Ciudad de México —caravanas, concentraciones y paros de motores desde las 6:30 de la mañana en corredores como México-Querétaro, México-Pachuca, Manzanillo, Veracruz, Monterrey y Guadalajara— porque el sector ya no encuentra respuestas. Hasta septiembre se habían contabilizado más de 1,100 robos a unidades de carga, sumados a extorsiones y cobro de piso; a eso se agregan carreteras deficientes y el recorte fiscal en la Ley de Ingresos 2027, que baja de 300 a 250 millones de pesos el tope para deducir casetas y elimina estímulos al diésel, justo lo contrario de lo que el gremio había pedido.
La Secretaría de Gobernación insiste en que la mayoría de las organizaciones aceptó el diálogo y califica de “inexplicable” que la dirigencia de CANACAR (junto a FEMATRAC, HAMOTAC e INDECO) insista en la movilización, mientras CANAPAT, AMTAC, AMOTAC y otras se deslindan para no afectar a la población. El contraste revela el verdadero problema: meses de mesas de trabajo sin resultados concretos en seguridad y un paquete fiscal que aprieta a un sector que mueve la mayor parte de la mercancía del país. Si el transporte se detiene, se detiene el abasto; eso no es un gesto de presión, es la consecuencia de haber ignorado durante demasiado tiempo a quienes mantienen andando la economía.
El país no puede permitirse que la inseguridad carreteras y los ajustes fiscales terminen convirtiéndose en bloqueos o retrasos masivos. La fragmentación del gremio y la oferta de diálogo llegan tarde: cuando un sector estratégico llega al punto de decir “ya no aguantamos más”, la responsabilidad no es de quienes protestan, sino de quienes permitieron que la violencia y la presión económica se volvieran cotidianas.







