CDMX.- El Inegi no midió un rumor: midió el país. Entre febrero y abril de 2026, el 74% de la población de 18 años y más consideró inseguro vivir en su entidad, apenas 1.6 puntos menos que el 75.6% del año anterior. Quien celebre esa merma como triunfo está leyendo mal la encuesta. El Estado de México encabeza el miedo con 90%, seguido de Morelos (88.7%) y Tabasco (87.6%). No CDMX, como se difundió en redes: la capital sí concentra la victimización más alta —34 mil 930 víctimas por cada 100 mil habitantes en 2025—, pero la percepción de inseguridad estatal la lidera el Edomex. Coahuila, con 27.8%, recuerda que el terror no es geografía inevitable; es gestión.
Lo que no baja —y eso es lo grave— es el abandono institucional. En 2025 hubo 23 millones de víctimas adultas (23 mil 473 por cada 100 mil) y 33.8 millones de delitos. Solo el 9% se denunció. La cifra oculta llegó a 93.4%: no se reportó o no abrió carpeta. Apenas 1.1% del total tuvo resolución positiva para la víctima. Fraude y extorsión ya disputan el primer lugar al asalto en calle. El costo para los hogares: 267 mil 300 millones de pesos. Quien no denuncia no es “conformista”: el 35.8% dice que es pérdida de tiempo y otro 13% no confía en la autoridad. Esa es la sentencia real contra fiscalías y policías.
Puede haber menos percepción en la colonia y más discurso de “pacificación”. Lo que no hay es Estado cuando nueve de cada diez delitos no existen para la justicia. Un país no se mide por el boletín de la mañana, sino por si la gente se atreve a denunciar y si alguien investiga. Hoy, ni lo uno ni lo otro. El miedo sigue siendo la política pública más eficaz.





