Trump califica el TMEC como “irrelevante” para EU durante visita a planta Ford en Michigan
El presidente Donald Trump declaró que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá es “irrelevante” para su país y que Estados Unidos “no necesita” los productos manufacturados en México
EU.- En una visita a una planta de Ford en Detroit, Donald Trump soltó una bomba al calificar el TMEC como “irrelevante” para Estados Unidos, afirmando que su país no necesita autos ni productos fabricados en México o Canadá. “No necesitamos sus productos, queremos hacerlos aquí”, dijo el presidente, rodeado de trabajadores, mientras destacaba que empresas de Japón y Alemania ya están mudando operaciones a suelo estadounidense. Estas declaraciones llegan justo cuando el acuerdo comercial, renegociado por el propio Trump en su primer mandato, enfrenta su revisión obligatoria en julio de este año, avivando temores de una ruptura que podría golpear duramente a la economía mexicana.
El contexto no es menor: el TMEC, que sustituyó al TLCAN en 2020, ha impulsado un comercio bilateral entre México y EU que superó los 800 mil millones de dólares en 2025, posicionando a México como el principal socio comercial de Washington por encima de China y Canadá. Sin embargo, Trump parece usar esto como ariete electoral de cara a las intermedias, prometiendo más empleos locales en un momento de tensiones por migración y narcotráfico. En redes como X, las reacciones en México van del pánico a la crítica al gobierno de Claudia Sheinbaum, con usuarios advirtiendo que una salida del tratado equivaldría a un “balazo en el pie” para la región, beneficiando a competidores asiáticos.
Analíticamente, esta postura trumpiana ignora la interdependencia real: EU depende de mano de obra y componentes mexicanos para mantener precios bajos en autos y manufacturas, y un colapso del TMEC podría inflar costos en los tres países. Expertos señalan que Trump podría forzar renegociaciones sin retirarse del todo, pero el riesgo de aranceles del 25% –ya amenazados– pone a México en jaque, exigiendo una diplomacia astuta para no ceder soberanía sin ganar estabilidad económica.



