Trump coloca a su abogado de confianza en la fiscalía más influyente de EE.UU. y lanza una advertencia directa: “si no cooperan, vamos por ustedes y se van a arrepentir”
Trump nombra a su abogado personal como fiscal del poderoso Distrito Sur de Nueva York
EU.- La administración de Donald Trump acelera su ofensiva contra el narcotráfico con dos movimientos simultáneos. Por un lado, nominó a James M. McDonald —abogado personal del presidente y exfiscal federal— como nuevo fiscal de la Southern District de Nueva York, una de las oficinas más poderosas del Departamento de Justicia. Por otro, Sara Carter, confirmada en enero de 2026 como directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas (ONDCP), advirtió en entrevista que el gobierno estadounidense mantiene en la mira a funcionarios mexicanos presuntamente vinculados al crimen organizado y que “si no cooperan con nosotros, vamos por ustedes y se van a arrepentir”.
Carter, periodista convertida en “zar de las drogas”, ha destacado la colaboración bilateral con el gobierno de Claudia Sheinbaum, incluyendo el operativo que en febrero de 2026 permitió a fuerzas mexicanas abatir a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, con apoyo de inteligencia estadounidense.
Lo grave no es que Washington presione. Lo grave es que tenga motivos para hacerlo. México carga con una clase política que durante décadas permitió —y en muchos casos protegió— la penetración del narcotráfico en gobiernos estatales, federales y hasta en candidaturas. Esa infiltración sistémica es la que hoy obliga a recibir ultimátums desde el exterior. Cooperar en operativos puntuales contra capos como El Mencho no borra la responsabilidad de quienes, desde cargos públicos, han tolerado o facilitado el poder de los cárteles. La advertencia de Carter no es injerencismo gratuito: es el precio de una soberanía que se ha erosionado desde adentro. Si México no limpia sus propias filas con decisión y sin excepciones, seguirá recibiendo órdenes —y consecuencias— de quien sí está dispuesto a actuar.



