Trump desata polémica tras calificar de "terrible" el show de Bad Bunny en el Super Bowl
Trump califica de "terrible" el show de Bad Bunny en el Super Bowl LX
Santa Clara, California.- El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, estuvo a cargo de Bad Bunny, quien transformó el campo en una vibrante celebración de la cultura puertorriqueña y latina. El artista, recién galardonado con un Grammy por su álbum “Debí Tirar Más Fotos”, interpretó éxitos como “Tití Me Preguntó”, “Yo Perreo Sola” y “Nuevayol”, mayoritariamente en español, marcando un hito como el primer show predominantemente en ese idioma en la historia del evento. Invitados como Lady Gaga, quien cantó “Die with a Smile”, y Ricky Martin elevaron la energía, culminando con un mensaje de unidad: “Juntos Somos América” y “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, en medio de un set con elementos tropicales, bailarines y una orquesta en vivo.
Un momento destacado fue cuando Bad Bunny entregó su Grammy a un niño pequeño en el escenario, un gesto interpretado por muchos como un símbolo de esperanza para niños migrantes. Aunque circulaban rumores de que se trataba de Liam Conejo Ramos, un niño de 5 años detenido recientemente por ICE durante 11 días en Texas, reportes contradictorios indican que podría ser un representación simbólica o incluso Luca, hijo del mánager del artista, o Lincoln Fox, un niño que evoca la infancia de Bad Bunny. Esta acción resonó en redes, donde usuarios la elogiaron como un golpe contra el odio, contrastando con críticas que la vieron como divisiva.
El presidente Donald Trump no tardó en reaccionar en Truth Social, llamando al show “absolutamente terrible” y “uno de los peores jamás vistos”, argumentando que era un “afrenta a la grandeza de América” por el idioma, la danza “repugnante” para niños y su falta de “éxito y excelencia”. Esta crítica, que también tocó la nueva regla de kickoff de la NFL, resalta la brecha política: mientras Trump y sus seguidores lo ven como un insulto cultural, otros lo celebran como un paso inclusivo en un país diverso, reflejando tensiones sobre identidad y migración que Bad Bunny ha criticado antes.





