Nueva York / Ciudad de México.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló este martes ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas que México es el principal escenario de la violencia generada por los cárteles y que resulta inaceptable para su país compartir una frontera de unas 2.000 millas con un territorio que, según dijo, está bajo control de esas organizaciones.
“México es el epicentro de la violencia de los cárteles. Lamentablemente, es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de 2 mil millas con un territorio controlado por cárteles enemigos. México debe recuperar el control de su suelo de manos de los enemigos de la humanidad”, afirmó.
El mandatario comparó a los grupos criminales mexicanos con el Estado Islámico, los describió como enemigos de la civilización y reiteró que deben ser “eliminados, exiliados o detenidos”. Vinculó el mensaje con la política de su administración, que ha designado a varios cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras y ha impulsado acciones militares y de interdicción, incluidas decenas de ataques contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico oriental.
Al mismo tiempo, Trump destacó la relación bilateral. Dijo estar “muy orgulloso” de la “muy buena relación” con el gobierno de Claudia Sheinbaum y de los “grandes avances” alcanzados, y subrayó que las autoridades mexicanas “tampoco quieren a los cárteles”.
Contexto reciente
Seis días antes, el 16 de septiembre, la Casa Blanca presentó al Congreso la lista de principales países productores o de tránsito de drogas ilícitas para el año fiscal 2027. En ella reconoció incrementos en decomisos, desmantelamiento de laboratorios clandestinos y mayor despliegue de fuerzas de seguridad y militares mexicanas en la frontera. No obstante, Washington insistió en que México debe reforzar inspecciones aduaneras, destinar más recursos a sus instituciones de seguridad y redoblar esfuerzos contra el tráfico. México figura en esa lista de 23 países; solo Afganistán, Bolivia, Myanmar y Colombia fueron señalados por “haber fallado de manera demostrable” en sus obligaciones internacionales durante el periodo evaluado.
Sheinbaum respondió en su momento que México conoce sus problemas y actúa, y cuestionó que Estados Unidos evalúe únicamente los resultados del lado mexicano sin abordar el consumo, el lavado de dinero y el tráfico de armas que ocurren en su propio territorio.
Análisis
El discurso en la ONU eleva el tono: no se limita a pedir más cooperación, sino que presenta el control territorial de los cárteles como un problema directo de seguridad para Estados Unidos. Esto ocurre en un momento en que Washington ha impulsado una coalición regional contra el crimen organizado (Shield of the Americas) y ha dejado abierta la posibilidad de usar “poderío militar sin igual” en el hemisferio si considera amenazados sus intereses. México no se ha unido a esa coalición.
El relator especial de la ONU sobre derechos humanos y antiterrorismo, Ben Saul, advirtió el mismo martes que una operación militar estadounidense contra grupos criminales en territorio mexicano sin el consentimiento del gobierno de México podría violar el derecho internacional. Recalcó que designar a una organización como terrorista no autoriza por sí sola el uso de la fuerza fuera del territorio estadounidense.
La posición mexicana ha sido consistente: cooperación sí, intervención unilateral no. El gobierno de Sheinbaum ha incrementado decomisos y despliegues, pero rechaza la narrativa de que el Estado ha perdido el control de porciones significativas del territorio y insiste en que el problema es transnacional.
El planteamiento de Trump refuerza la presión diplomática y mantiene abierta una discusión de alto riesgo sobre soberanía, uso de la fuerza y el alcance real de la cooperación antinarcóticos entre ambos países.



