Trump le da la patada definitiva a la OMS: EE.UU. se va y deja la deuda colgando
La salida deja a la OMS sin alrededor del 18-20% de su financiamiento histórico proveniente de Washington, lo que obliga a recortes de personal estimados en una cuarta parte a mediados de año
EU.- En un movimiento que resuena como un eco de su primer mandato, Donald Trump ha concretado la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) este 22 de enero de 2026, exactamente un año después de firmar la orden ejecutiva en su regreso a la Casa Blanca. La decisión, justificada por críticas al manejo de la pandemia de COVID-19 y el desequilibrio financiero —donde EE.UU. aportaba cerca del 18-20% del presupuesto total—, deja a la OMS con un hueco presupuestario que obligará a recortar un cuarto de su personal a mediados de año. Fuentes como ABC News y Reuters confirman que esta retirada no es aislada: forma parte de una oleada donde Trump ha sacado a su país de hasta 66 organizaciones internacionales, argumentando que no sirven a los intereses estadounidenses y que sufren influencias indebidas, como la de China.
Este paso marca un giro aislacionista que podría debilitar la respuesta global a futuras crisis sanitarias, ya que EE.UU. era el principal financista y colaborador técnico de la OMS. Sin embargo, la agencia enfrenta acusaciones de opacidad y fracaso en reformas urgentes, como lo destacan informes de CNN y CIDRAP, que señalan que Washington aún debe unos 260-278 millones de dólares en cuotas pendientes, lo que complica legalmente la separación total. En redes, el anuncio genera celebración entre partidarios de Trump, quienes lo ven como una victoria contra el “globalismo”, pero expertos advierten que podría aislar a EE.UU. en un mundo interconectado, especialmente ante amenazas como nuevas pandemias.
Críticos como la Unión de Científicos Preocupados ven en esto un “nuevo bajo” de Trump, al retirar también de tratados climáticos como el UNFCCC, priorizando intereses nacionales sobre la cooperación internacional. Para México y América Latina, esto podría significar menos apoyo en programas de salud transfronterizos, aunque abre debates sobre una OMS más equitativa sin la dominancia estadounidense. Al final, esta salida no solo es histórica, sino un recordatorio de cómo la política interna de EE.UU. moldea el tablero global, con consecuencias que apenas comienzan a sentirse.



