Trump: “Odio decírselo a México, pero vamos por los narcos por tierra… y no sé si renuevo el T-MEC”
Trump afirmó que el flujo de fentanilo ha caído casi 60% en los últimos 12 meses y 97% por vía marítima, por lo que ahora el foco es la frontera terrestre
EU.- En un solo día, Donald Trump soltó dos golpes directos al hígado del gobierno de Claudia Sheinbaum. Primero, con crudeza: “Aunque me duele decírselo a México, nos estamos centrando en la entrada de drogas por tierra porque por el mar era más difícil”. Según sus cifras —que nadie ha desmentido—, el flujo de fentanilo cayó casi 60% en los últimos 12 meses y 97% por vía marítima. Ahora el foco es la frontera terrestre. Traducción: México es el problema y ahí van a apretar.
Minutos después, remató sobre el T-MEC: “No sé si voy a renovarlo. A Estados Unidos le va mucho mejor. No necesitamos sus carros, su energía, nada”. Déficit comercial, dice. Y lo dice en voz alta, sin anestesia.
Mientras tanto, Morena sale con el libreto de siempre: “La relación atraviesa una etapa de respeto, cooperación y diálogo institucional”. Respaldan la estrategia de Sheinbaum y celebran una llamada entre Roberto Velasco y Marco Rubio como si fuera un triunfo diplomático. El flamante embajador en Washington, Roberto Lazzeri —apenas ratificado—, pide “cabeza fría” y repite que “Norteamérica es más fuerte con el T-MEC”. Bonitas palabras. Pero la realidad es otra.
México exporta el 80% de lo que vende al mundo hacia Estados Unidos. El comercio diario ronda los 2,500 millones de dólares. Millones de empleos, cadenas productivas enteras y un buen pedazo del presupuesto público dependen de ese flujo. Trump no está improvisando: es presión pura. Sabe que México no tiene a dónde correr. Y Sheinbaum sigue empeñada en proteger a sus aliados —incluidos gobernadores señalados por nexos con el narco— antes que negociar con seriedad.
No hay “diálogo” que resista esta doble bofetada. Hay negación. Hay terquedad ideológica. Hay un gobierno que prefiere jugarse el futuro de millones de mexicanos con tal de no entregar a sus narco-políticos. Trump no amenaza por deporte: está midiendo si Sheinbaum cede o se hunde con su narrativa de soberanía barata.
El resultado es previsible: más tensión, más incertidumbre y un T-MEC que pende de un hilo. Mientras Morena aplaude su “resistencia”, la economía real tiembla. Y el que paga la cuenta, como siempre, es el ciudadano de a pie.
Ya era hora de que alguien lo dijera sin filtros. Trump lo hizo. El gobierno mexicano, en cambio, sigue vendiendo humo.




