Ecuador.- El padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari, párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Vicaría Centro), murió la noche del sábado 17 de octubre mientras oficiaba la misa diaria, transmitida en vivo por Facebook. Una pesada cruz de madera que estaba fija en la pared detrás del altar se desprendió y lo golpeó. Minutos antes, en la homilía, había dicho algo que quedó grabado: “Un día, todos los que estamos aquí vamos a morir”. Los fieles intentaron ayudarlo de inmediato y pidieron una ambulancia; la Arquidiócesis de Guayaquil, mediante comunicado firmado por el cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, confirmó el fallecimiento y pidió oraciones.
Sánchez Molinari, de unos 53 años y originario de Cuenca, pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor (redentoristas). Antes de llegar a Guayaquil había sido párroco en San Lorenzo de Vinces, Los Ríos. La transmisión permitió que el momento quedara registrado y se viralizara con rapidez, generando condolencias en redes y en la comunidad católica local.
El caso pone de relieve tanto la fragilidad de las instalaciones en templos antiguos como el peso simbólico de la escena: un sacerdote hablando de la mortalidad justo antes de que el símbolo central del cristianismo cayera sobre él. La Arquidiócesis no ha detallado las causas del desprendimiento ni si la muerte fue inmediata, y hasta ahora no hay información oficial sobre investigaciones técnicas o de seguridad en el templo.
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