Vacuna experimental muestra resultados preliminares contra tumores de páncreas y colon
Un ensayo clínico de fase 1 revela que la vacuna ELI-002 2P genera respuestas inmunitarias en el 84% de pacientes con cáncer pancreático y colorrectal, con posibles beneficios en supervivencia
EU.- En un campo donde las esperanzas suelen chocar con la dura realidad, un ensayo clínico de fase 1 ha generado revuelo al sugerir que una vacuna podría frenar la reaparición de tumores en páncreas y colon. Pero vayamos con pies de plomo: se trata de resultados iniciales en un grupo reducido de pacientes, no de una cura milagrosa.
El estudio AMPLIFY-201, publicado en Nature Medicine el 24 de septiembre de 2024, evaluó la vacuna ELI-002 2P en 25 pacientes con adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC, por sus siglas en inglés) y cáncer colorrectal (CRC) que presentaban enfermedad mínima residual positiva (MRD+), es decir, rastros de cáncer detectables tras cirugía pero sin metástasis visibles. Esta vacuna, desarrollada por Elicio Therapeutics, se dirige a mutaciones en el gen KRAS (específicamente G12D y G12R), presentes en hasta el 90% de los cánceres pancreáticos y el 40% de los colorrectales, según datos del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. Estos tumores son notorios por su alta tasa de recurrencia: en PDAC, la supervivencia a cinco años ronda el 10-15%, y las opciones actuales como quimioterapia solo logran retrasar lo inevitable en muchos casos.
En el ensayo, no aleatorizado y con un seguimiento mediano de 19.7 meses, el 84% de los participantes desarrolló respuestas inmunitarias robustas de células T contra las mutaciones KRAS, con un aumento mediano de 13.38 veces sobre el nivel basal. Aquellos con respuestas por encima de un umbral (9.17 veces) mostraron mejores resultados: supervivencia libre de recaída mediana no alcanzada (frente a 3.02 meses en los de bajo respuesta) y supervivencia general de 28.94 meses para el grupo total. Además, en el 67% de los casos evaluados, se observó "expansión antigénica", donde el sistema inmune atacó otros neoantígenos tumorales no incluidos en la vacuna, lo que apunta a un efecto más amplio.
Sin embargo, el entusiasmo debe templarse. Con solo 25 pacientes (20 con PDAC y 5 con CRC), el estudio carece de potencia estadística para conclusiones definitivas. No hubo grupo control, y el seguimiento es corto comparado con la progresión típica de estos cánceres. Posibles sesgos, como el financiamiento de la farmacéutica patrocinadora, invitan a la cautela. Un ensayo de fase 2 aleatorizado (NCT05726864) está en marcha, pero hasta entonces, esto es un paso esperanzador, no una revolución. En un panorama donde vacunas como las de ARNm contra melanoma han mostrado promesas similares, el verdadero test será la replicabilidad en ensayos mayores.