Roma, Italia.— La Santa Sede difundió el calendario oficial del primer viaje de León XIV a la región. El recorrido empieza en Uruguay, sigue en Argentina y cierra en Perú, combinando protocolo de gobierno con actos pastorales.
En Uruguay las actividades se concentran en Montevideo, Paysandú y Florida. El pontífice se reunirá con el presidente de la República y hablará ante la comunidad educativa y organizaciones civiles. En la liturgia figuran una vigilia en el Estadio Centenario —el recinto de fútbol más emblemático del país— y una misa en el Santuario Nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay.
El 8 de noviembre llega a Buenos Aires. El programa institucional incluye bienvenida en la Casa Rosada, sede del Ejecutivo argentino, una reunión privada con el presidente y un acto con el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad. En la agenda pastoral están el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, un hogar para personas con discapacidad; una misa en el Monumento de los Españoles; actividades en la provincia de Córdoba; un diálogo con sectores del trabajo y la educación; una vigilia juvenil; la visita al Complejo Penitenciario Federal; y un acto masivo ante la Basílica de Nuestra Señora de Luján, el principal santuario mariano del país.
Perú cierra la gira, del 11 al 16 de noviembre, en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa. León XIV se encontrará con comunidades amazónicas, con universitarios en el Estadio Monumental de Lima y con fieles en las Pampas de Pimentel, en la costa norte. Visitará una casa de acogida para ancianos y presidirá la misa de despedida en la Base Aérea Las Palmas, en Lima, antes de volver a Roma.
Es el primer desplazamiento largo del papa por América Latina. Uruguay, Argentina y Perú no están en la cuenca del Caribe, pero la Iglesia que los articula sí: las conferencias episcopales de las Antillas, Centroamérica y México siguen de cerca el viaje porque define prioridades —amazonia, cárceles, juventud, diálogo con el Estado— que se replican en Haití, Cuba, República Dominicana y el sur de Florida, donde la feligresía latinoamericana es numerosa.
La Santa Sede presenta la misión como un reforzamiento de lazos con gobiernos y sociedad civil. El detalle que falta en el comunicado es político: cómo recibirán tres administraciones distintas —con agendas económicas y de seguridad muy diferentes— a un pontífice que aún está midiendo su voz en la región. El calendario, al menos, ya está escrito.



