Hermosillo.— No era equipaje. Era veneno puro escondido donde duermen los choferes. En la carretera más vigilada de Sonora, la México 15, tramo Hermosillo - Nogales, elementos de la FGR y de la SSPC reventaron un autobús de pasajeros y encontraron lo que el Gabinete de Seguridad ya confirmó: 10 kilos de fentanilo y 8 kilos de heroína ocultos en el camarote.
Dos hombres, los operadores de la unidad, fueron detenidos en el acto. No hubo persecución. Fue inspección de rutina que se volvió decomiso millonario.
El truco estaba en la alacena del área de descanso. Los agentes notaron modificaciones irregulares — una pared falsa, tornillos nuevos, madera sobrepuesta —. Detrás, 18 paquetes envueltos: 10 con fentanilo y 8 con heroína. A un lado, varios celulares que ya están siendo analizados para trazar la ruta de la red.
¿Cuánta gente pudo haber matado ese cargamento? Para dimensionar: con 2 miligramos de fentanilo puedes matar a una persona. Con 10 kilos hablamos de 5 millones de dosis letales potenciales que ya no llegarán a las calles de Sonora ni cruzarán a Arizona.
El Gabinete de Seguridad lo presumió en X como parte del operativo permanente para “afectar las capacidades operativas de los grupos delictivos”. Pero el dato que importa es otro: usaron un autobús de pasajeros, con gente arriba, como mula. La misma ruta que usan familias, migrantes y trabajadores para ir a Nogales.
Los dos detenidos ya fueron puestos a disposición del Ministerio Público federal. Les leyeron sus derechos y ahora la FGR tiene que definir si los vincula por delitos contra la salud en modalidad de transporte y si este decomiso está ligado a una célula que opera desde Hermosillo hacia la frontera.
La México 15 vuelve a ser la carretera del fentanilo.



