Vicealmirante Farías Laguna: De acusado de huachicol fiscal a víctima de "venganza" en carta a Sheinbaum
Vicealmirante Farías Laguna pide a Sheinbaum revisar su caso por huachicol fiscal
CDMX.- El vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, detenido desde septiembre de 2025 en el penal de máxima seguridad del Altiplano por presunta delincuencia organizada en un esquema de “huachicol fiscal” que involucra contrabando de combustibles y evasión de impuestos por millones de litros de diésel ilegal procedente de un megabuque estadounidense, ha enviado múltiples cartas a la presidenta Claudia Sheinbaum denunciando irregularidades en su proceso. En la misiva principal, Farías alega una “fabricación de culpabilidad”, un juicio “viciado y politizado”, negativa de acceso a la investigación y una baja irregular de la Secretaría de Marina (Semar), donde él y su hermano Fernando fueron dados de baja administrativa por incumplimiento de funciones. Fuentes confirman que el caso se remonta a denuncias de corrupción y nepotismo desde 2024, cuando un contralmirante lo acusó antes de ser asesinado, lo que añade capas de sospecha a un escándalo que salpica a altos mandos navales.
La Presidencia respondió a una carta previa del 8 de enero con un oficio de la Dirección General de Atención Ciudadana, reconociendo el trámite bajo el folio 20260108FALMG0 pero derivándolo a otras instancias sin seguimiento directo, argumentando que no compete a Palacio Nacional. Farías, quien asegura ser víctima de un “entramado” dentro de la Semar y que su esposa enfrenta hostigamiento por la Fiscalía, pide a Sheinbaum intervenir para evitar que el caso parezca “más venganza que justicia”. El vicealmirante se presenta como chivo expiatorio en un operativo que involucró a la FGR, Semar y autoridades estadounidenses, aunque pruebas como videos inexistentes citados en la investigación generan dudas sobre la solidez de las acusaciones.
Críticamente, este episodio revela tensiones internas en la Marina y posibles motivaciones políticas en un gobierno que prometió combatir la corrupción sin excepciones, pero donde la presidenta Sheinbaum, al declarar públicamente que “no ha visto la carta”, parece distanciarse de un tema heredado de la administración anterior. Mientras opositores en redes lo tildan de “delincuente” y defensores exigen transparencia, el caso Farías Laguna subraya la fragilidad de la justicia en México: ¿es un ajuste de cuentas o un golpe legítimo contra el crimen organizado? Sin avances concretos, el silencio oficial podría erosionar la credibilidad de las instituciones, especialmente cuando involucra a exfuncionarios de alto perfil.











