Volker Türk se queda mudo de horror: el PRI lleva a la ONU la sangría de 133 mil desaparecidos que el gobierno minimiza
Volker Türk, sin palabras ante la crisis de desaparecidos en México
CDMX.- El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, llegó a México del 19 al 22 de abril de 2026 y, tras reunirse con colectivos de buscadoras, admitió que “es difícil encontrar las palabras” para describir lo que escuchó. En el Senado, los priistas Pablo Angulo y Manuel Anorve le entregaron una carta donde denuncian la “enorme crisis de desapariciones” y la omisión del gobierno frente al dolor de miles de familias. La cifra que citan —más de 133 mil personas no localizadas— coincide con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), que a marzo de 2026 reportaba 132.534 registros totales, de los cuales el gobierno solo reconoce como “activos” poco más de 43 mil tras una depuración que descarta el 31% por “actividades posteriores” y el 36% por datos insuficientes.
Es un golpe bajo para Palacio Nacional, que lleva meses reinterpretando las cifras para restarle gravedad a la emergencia. Mientras las madres del Ajusco, Sinaloa o Guanajuato cavan fosas clandestinas con sus propias manos, las autoridades responden con burocracia y descalificaciones. El PRI, ese mismo partido que gobernó 70 años y sembró las semillas de la impunidad y la violencia que hoy explotan, ahora posa de salvador internacional. Patético oportunismo: los mismos que callaron durante décadas hoy exigen que la ONU haga lo que ni la CNDH, ni las fiscalías, ni el gobierno de Sheinbaum han querido o podido hacer.
La realidad es brutal y no admite maquillaje partidista: México es un país donde desaparecen personas a diario y el Estado, sea del color que sea, sigue fallando. Que un funcionario de la ONU tenga que venir a escuchar lo que los mexicanos llevamos años gritando es la prueba más humillante de la podredumbre institucional. Sin búsqueda real, sin justicia y sin verdad, las cartas y los tuits no sirven de nada. Solo agravan la indignación de quienes, día tras día, siguen buscando a sus muertos en vida.





