XV Años de lujo extremo: ¿El petróleo de todos paga la fiesta de uno?
Fiesta de XV años en Tabasco despliega lujo con Belinda, J Balvin y Galilea Montijo
Tabasco.- Villahermosa, Tabasco, amaneció este domingo con resaca viral. La fiesta de XV años de Mafer, hija del empresario petrolero Juan Carlos Guerrero Rojas, no fue un evento familiar cualquiera: fue un despliegue de opulencia que incluyó alfombra roja, réplica de la Estatua de la Libertad, un McDonald’s improvisado y estrellas como Belinda (que voló desde Madrid para cantar Las Mañanitas), Xavi, J Balvin y Galilea Montijo como maestra de ceremonias. Estimaciones en redes, como las de usuarios y hasta de Grok en X, apuntan a un costo superior al millón de dólares –unos 20 millones de pesos–, con producción hollywoodense en pleno sureste mexicano.
Guerrero Rojas, originario de Comalcalco y dueño de Petroservicios Integrales México S.A. de C.V., es un contratista habitual de Pemex. En 2023, su empresa obtuvo contratos por 104 millones de dólares en exploración y perforación, según reportes verificados en X y documentos públicos. Pero el glamour choca con su historial: Pemex lo demandó en 2019 (expediente 33/2019 en el Juzgado Séptimo), con 13 notificaciones pendientes, y en 2022 Finanzas de Tabasco lo buscó por responsabilidad solidaria fiscal. Además, lo señalan como prestanombre de figuras como Octavio Romero Oropeza (exdirector de Pemex) y Javier May (actual gobernador de Tabasco, su paisano), con un gabinete donde el 70% son de Comalcalco –un “Dubái de Cuarta”, como lo llaman críticos-.
En un México donde el gobierno predica austeridad y Pemex reporta pérdidas millonarias (más de 200 mil millones de pesos en 2025), esta fiesta huele a impunidad. No es solo naco o buchón, como lo tildan en redes: es un recordatorio brutal de cómo el petróleo “de todos” enriquece a unos pocos, mientras el país se ahoga en deudas y desigualdad. ¿Huachicol disfrazado de contratos? Las evidencias apuntan a un sistema podrido, donde el exceso no es casualidad, sino síntoma de corrupción sistémica. Urge una auditoría real, no más silencios.





