CDMX.- Mientras trabajadores del IMSS mantienen bloqueos intermitentes en la Ciudad de México —como en Avenida Cuauhtémoc a la altura del Centro Médico Nacional Siglo XXI y en el cruce de Vallejo y Cuitláhuac— y anuncian una megamarcha hacia Palacio Nacional, el director del instituto, Zoé Robledo, respondió con una “estrategia de escucha activa” en 277 hospitales. La medida, anunciada en medio de las protestas, busca revisar abasto de insumos, surtimiento de recetas, falta de personal, mantenimiento de equipo y condiciones laborales. Cada queja se convertirá, según Robledo, en compromisos con responsables y fechas.
El problema es que Robledo lleva al frente del IMSS desde 2019. Que después de siete años y de múltiples reportes previos de desabasto tenga que recorrer hospitales “piso por piso” para enterarse de carencias que médicos y enfermeras denuncian desde hace tiempo revela más desconexión que gestión. El instituto presume un abasto promedio del 94 % y dirige a los pacientes a recetacompleta.gob.mx o al 800 953 2218, pero el 6 % restante afecta a miles de personas diariamente, según sus propios números. Sheinbaum reconoció “algunos” problemas de proveedores y de distribución interna, y habló de demandas legítimas, aunque atribuyó la magnitud de la crítica a “los de siempre” y se detuvo a cuestionar a Denise Dresser por una denuncia en farmacia privada.
Las protestas no son solo salariales. Aunque el Sindicato Nacional (SNTSS) insiste en que el desacuerdo principal es el incremento de 2.9 % tabular (paquete de alrededor de 6.8 %), los disidentes exigen cobertura de plazas, insumos para atender pacientes y la salida de Rafael Olivos. Han bloqueado vialidades en la capital y en otros estados, afectando el tránsito y, en algunos casos, el acceso. El PT, a través de Reginaldo Sandoval, les ofreció respaldo público (“estamos con ellos sin ninguna duda”) y advirtió que ignorar a la base y quedarse con los líderes corporativos debilita al propio proyecto de la 4T. Es un gesto político útil para el partido, pero no resuelve el problema de fondo.
El IMSS opera a gran escala —consultas, cirugías y nacimientos continúan—, pero la saturación, los tiempos de espera y las fallas de abasto no desaparecen con comunicados. La consulta sindical del 14 de octubre decidirá sobre el aumento; la “escucha” de Robledo llegará después de años de quejas. Mientras tanto, los bloqueos siguen y los pacientes esperan. Después de tanto tiempo al frente, anunciar que van a preguntar qué falta suena más a control de daños que a solución.





